Solemnidad de Santa María Magdalena Ciclo B: “Mujer, ¿por qué lloras?,¿a quién buscas? (Jn 20,1-2.11-18)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Cantar de los Cantares 3,1-4a

  “Encontré el amor de mi alma”                       

   Salmo :62
  “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío”

2ªLectura:   2ª Corintios 5,14-17

  “Ahora ya no conocemos a Cristo según la carne”

Evangelio:  Juan 20,1-2.11-18
  
“Mujer, ¿por qué lloras?,¿a quién buscas?”


   

 

 

PALABRA DE VIDA

          Hoy celebramos la solemnidad de Santa María Magdalena . Es mencionada como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Su nombre hace referencia a su lugar de procedencia: Magdala, localidad situada en la costa occidental del lago de Tiberíades y aldea cercana a Cafarnaúm. De acuerdo con el Evangelio de Lucas, María Magdalena alojó y proveyó materialmente a Jesús y sus discípulos durante su predicación en Galilea. Según los Evangelios de Marcos, Mateo y Juan, estuvo presente durante la crucifixión de Jesús. También estuvo presente en la sepultura y vio donde Jesús era puesto. En compañía de otras mujeres, fue la primera testigo de la resurrección, según una tradición en la que concuerdan los cuatro evangelios. Después comunicó la noticia a Pedro y a los demás apóstoles. El Papa Francisco elevó la memoria de este día a la categoría litúrgica de fiesta, como la de cualquier Apóstol, por ser María Magdalena “Apostola Apostolorum” (Apóstol de los Apóstoles).
          Por la mañana del primer día de la semana, María Magdalena se quedó junto al sepulcro, fuera, llorando, se inclinó hacia el sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados junto a la cabecera y a otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús. El descubrimiento de la tumba vacía no ha sido jamás presentado como una "prueba" de la resurrección: es un hecho establecido. Es también uno de estos "hechos" apremiantes, como todos los hechos, incluso si es inexplicable.
          "Mujer, ¿por qué lloras?" "Se han llevado a mi Señor." No, no esperaban la resurrección. No tenían idea de esto. Es también un punto común a todos los relatos. María Magdalena expresa aquí su primera reacción normal: "Han tomado su cuerpo". Es todo lo que se le ocurre decir. Diciendo esto, se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí; pero no conoció que fuese Jesús. Está ahí, incluso cuando no se le ve. Jesús se ha mostrado a algunos para cerciorarles de que está siempre con ellos.
          "Mujer, ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?". Siempre es Jesús quien toma la iniciativa. Es El quien se da a conocer, llamándola, aquí, por su nombre: "¡María!".Ella volviéndose le dijo: "Raboni!" que quiere decir "¡Maestro!". Al llamarla por su nombre, se abrieron sus ojos. Es necesario que pase del conocimiento que antes tenía de El a un nuevo conocimiento. Cuando ella se queda en el pasado, quiere volver a encontrar al Jesús de antes, y no le reconoce: Jesús, ahora aparece totalmente otro.
          Jesús continúa: "No me toques... Mas, anda ve a mis hermanos... María quisiera retener a Jesús. Pero Jesús purifica este sentimiento demasiado posesivo: la envía en misión hacia los demás. Todo cristiano todavía hoy no puede conocer verdaderamente a Jesús más que en la medida en que lleve su testimonio al mundo, junto a sus hermanos. ¿Es que mi fe me permite reconocer a Jesús tal como El lo ha dicho?: En los acontecimientos de mi vida: "Lo que hacéis al más pequeño, es a mí..;en mi propio corazón: "permaneced en mí y Yo en vosotros ...;en la eucaristía: "esto es mi cuerpo". ..; en la evolución del mundo: "Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo...";en los ministros de la Iglesia: "quien a vosotros escucha, a mí me escucha ...; en los pobres y los pequeños: "Tenía hambre, estaba en la cárcel..."
          "Le dijo Jesús: suéltame que todavía no he subido al Padre". Tocar, abrazar, es la forma humana de asegurarse la realidad. De este modo el abrazar o tocar pertenece a las formas elementales con las que el hombre capta la realidad externa. En tal caso, el giro “no me abraces” o "no me toques" o ,de forma positiva, "Suéltame" sólo puede significar que la existencia del Resucitado no ha de comprobarse de esa manera mundana. El encuentro y contacto con Jesús resucitado se realiza en un terreno distinto, a saber: en la fe, por la palabra o “en espíritu”. Realmente al resucitado no se le puede retener en este mundo.
          María recibe del resucitado el encargo de anunciar a los discípulos, "a mis hermanos", el regreso de Jesús al Padre. Esta expresión, “a mis hermanos”, resulta sorprendente; pero en este pasaje describe las nuevas relaciones que Jesús establece con los suyos, por cuanto que ahora los introduce de forma explícita en su propia relación con Dios. “Ya no os llamaré siervos sino amigos” (Jn 15,15). Desde esa base se entiende también el giro “a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” no en forma limitativa, sino de franca comunicación: mediante la resurrección de Jesús los discípulos entran ahora a participar definitivamente en las relaciones divinas de Jesús. Para la comunidad de los creyentes no hay distinción alguna entre el Dios y Padre de Jesús y su propio Dios y Padre.
 

   

         

    


  

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  • ¿A qué o a quién soy yo “fiel” en mi vida?
  • ¿Dónde se pueden vislumbrar destellos del Dios vivo?
  • ¿De alguna manera el evangelio es para mí fuente de dolores y de alegrías?























     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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