Domingo de Resurrección Ciclo B: "Vió y creyó"
(Jn 20,1-9)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Hechos 10,34-37-43

   “El nos mandó dar testimonio de que Dios lo ha constituido Juez de vivos y muertos”                     

   Salmo :  117
  “Este es el día en que actuó el Señor”

2ªLectura:    Colosenses 3,1-4

  “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba”

Evangelio:  Juan 20, 1-9
   
 
    “Vio y creyó”

 

 

PALABRA DE VIDA

     La Resurrección, verdad suprema y esencial en nuestra fe, es presentada en el Evangelio de Juan como todo un proceso. Así, no se da la prueba sin más y basta, sino que lo hace a través de los signos de la presencia del resucitado y de diversos encuentros con sus discípulos. Por eso los relatos pascuales van a ser un recurso de Juan para que la comunidad tome conciencia de que la cruz no es el final de una derrota humillante, y de que la resurrección significa la vuelta de Jesús al Padre y de una nueva presencia en medio de los suyos.
     En el evangelio de hoy vemos cómo María Magdalena va sola al sepulcro, nadie la acompaña, como relatan los otros tres evangelios, no entra en el sepulcro, no tiene aparición de ángeles ni recibe mensaje alguno. Ella simplemente constata que la “piedra está quitada del sepulcro” (v.1). Con esta constatación echa a correr a contárselo a Pedro y al discípulo amado. Sus palabras son desconcertantes: “ Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”(v.2). Es precisamente ese desconcierto el que se convierte en una motivación de los discípulos para averiguar qué hay. María Magdalena se deja llevar por el amor, es la primera que va de madrugada al sepulcro, sin que aún haya amanecido, es decir, el amor nunca conoce obstáculos ni cortapisas, poniendo en guardia a la esperanza.
     Al constatar el sepulcro vacío corre a avisar a los discípulos, desencadenando la búsqueda. No es un anuncio de resurrección como tal, pero sí un preanuncio, el primer momento del proceso en la experiencia de la resurrección. Es el inicio de la fe pascual y, para que la narración de convierta en testimonio, utiliza dos testigos, según prescribía el libro de Deuteronomio (Dt 19,15). Aunque el texto habla de que corren juntos, cada uno de ellos lleva su ritmo. Juan, el discípulo amado, “corria más”, movido por el impulso de su juventud y, como no, por el propio corazón. Su diligencia le lleva a ser el primero en ver lo ocurrido. El era el discípulo predilecto, había estado recostado junto a Jesús en la cena, y también al pie de la cruz.
     Pedro, por su parte, va más lento, representa al grupo y a la propia responsabilidad de la institución. Tiene el privilegio de entrar el primero en el sepulcro. El discípulo amado llega primero, pero no entra; después llega Pedro y constata los primeros signos de la resurrección: el sepulcro vacío, las vendas y el sudario, como señales de que Cristo ha sido liberado de la muerte. Después entra Juan y, según nos dice el texto, “vio y creyó”. Es decir, se abre a la fe a través de unos signos visibles, pero todavía no es la fe completa en la resurrección.
     “Hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos” (v.9). Por eso, es preciso juntar las tres virtudes de estos tres personajes: amor, diligencia y búsqueda, para que nos sea dada la fe. Para ello han de mediar muchos encuentros con el Señor Resucitado, en forma de apariciones, y experiencias concretas, como la de recibir de él el don del Espíritu para llegar a la nueva comprensión de la escritura. Por eso, es preciso juntar las tres virtudes de estos tres personajes: amor, diligencia y búsqueda, para que nos sea dada la fe.
     ¡Feliz Pascua de Resurrección!
  

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •   He contemplado, meditado y vivido la pasión de Jesús. Desde esta experiencia, ¿en qué momento de mi proceso de fe me encuentro?¿Asumo la tarea de María Magdalena de ser fiel discípulo, siguiendo a Jesús hasta el extremo, yendo a buscarlo al sepulcro, y en el servicio, llevando el ungüento aromático? ¿Empleo, como ella, cualquier indicio para motivar a otros a descubrir el hecho de la resurrección?
  • En mi vida de fe,¿ encarno más el papel del discípulo amado, dejándome llevar por la intuición amorosa, o el de Pedro, apoyándome más en el hecho constatado?















     

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