Domingo XXXII del Tiempo Ordinario Ciclo A: “¡Ya está ahí el esposo!”
(Mt 25,1-13)  

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Sabiduría 6,12-16   

“La sabiduría se deja hallar… por los que la buscan”                                    

  Salmo 62
   “Tú eres mi Dios, desde el alba te deseo”

2ªLectura: 1º Tesalonicenses 4,12-17

  “Estaremos siempre con el Señor”
Evangelio:  Mateo 25,1-13
     “Ya está ahí el esposo, salid a su encuentro”

 

PALABRA DE VIDA

     Los últimos domingos del año litúrgico nos invitan a reflexionar sobre los acontecimientos finales de la vida humana y de la historia: la muerte, la segunda venida de Cristo, el juicio. Tras el lenguaje de las parábolas se esconde una invitación esperanzada a vivir el día a día con la mirada puesta en ese encuentro definitivo con el Señor, que nos ha de encontrar siempre preparados.
    Después de amonestar duramente a los dirigentes del pueblo, Jesús abandona el templo de Jerusalén y pronuncia el último de los cinco discursos que contiene el evangelio de Mateo (mt 24,1-25,46). Trata éste sobre los acontecimientos del final de los tiempos y, aunque está inspirado en el “discurso escatológico” de marcos (Mc 13), contiene muchos pasajes originales. Entre ellos destacan una serie de comparaciones y parábolas cuyo tema de fondo es la preparación para la segunda venida del Hijo del hombre como juez universal.
    Para interpretar correctamente esta parábola es preciso distinguir dos niveles temporales. Es probable que Jesús contase esta historia con una intención algo diferente a la que luego tuvo Mateo cuando la recogió en su evangelio.  Jesús se preocupaba para que sus discípulos acogieran el Reino de los Cielos que llegaba con su persona con la misma alegría con que se celebran unos esponsales. Por eso les invita a no perderse ese tiempo de gracia. El evangelista, en cambio, se dirige a una comunidad que aguarda el retorno de Cristo, pero cuyo retraso provocaba en ella síntomas de cansancio, apatía y rutina. Para ello echó mano de la parábola original y la adaptó según sus intereses, convirtiéndola en una alegoría donde cada detalle parece tener un significado simbólico. Por otro lado, no es ésta la única vez que Mateo utiliza la imagen del banquete de bodas, un símil que en la biblia suele evocar el tiempo de la salvación mesiánica.
    En la parábola destaca el dato de que la puerta se cierra, algo impensable en una cultura donde el festejo suponía la participación de toda la comunidad. Por eso hemos advertido que esta historia habla de “otra cosa” e invita a reflexionar sobre la realidad significada en esa “boda” cuya entrada se veta a quien no está preparado.
    Los protagonistas de una boda son siempre los novios. Sin embargo, aquí se pone atención en los personajes secundarios, en las amigas de la novia que aguardan al novio. Son 10 divididas en 2 grupos y calificadas como “necias” y “sensatas”, con lo que el lector es invitado ya desde el principio a identificarse con las primeras. La insensatez va a consistir en no haberse provisto de aceite para alimentar sus antorchas. El diálogo final entre las muchachas descuidadas y el novio tienen una gran importancia.
    El final de la parábola presenta una interesante semejanza con la conclusión del sermón del monte. Allí son llamados “sensatos” quienes escuchan la Palabra de Jesús y la ponen en práctica, mientras que los “necios” demuestran la actitud contraria (Mt 7,24-27). Por eso no basta decir “Señor, Señor”, sino hacer lo que Dios quiere (Mt 7,21-23). La práctica del amor es, por tanto, ese “aceite” que no puede faltar a quienes desean estar “con él”. Los otros deberán escuchar el tremendo “no os conozco” que sanciona la expulsión vergonzosa de los que, a causa de la negligencia, llegan demasiado “tarde”.
    La última venida de Cristo no debe quitarnos el sueño ni crearnos ansiedad, pero nos invita a estar preparados para un encuentro. Vivir el presente con responsabilidad traduciendo en obras de amor la fe y la esperanza que nos animan, es la actitud verdaderamente sensata del que mantiene su lámpara siempre encendida.

      

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • “Ya está aquí el esposo…” ¿Qué rasgos del rostro Cristo ves más destacado en este pasaje?¿Qué sentimientos te provoca el descubrirlos?
  • “…nuestras lámparas se apagan”. ¿Qué aceite necesitarías en este momento de tu vida para que no se apague la lámpara de tu fe?¿En qué actitudes la concretarías?
  • “…y prepararon sus lámparas” ¿Cómo entiendes tú la necesidad de estar siempre preparados de la que habla la parábola? ¿Cómo expresarlo personal y comunitariamente?






 

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