Domingo XIII del Tiempo Ordinario Ciclo A: “El que no toma su cruz…”
(Mt 10,37-42)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:   2 Reyes 4,8-11.14-16 

“El que viene a comer con nosotros es un hombre de Dios”                           

  Salmo 88
  “Cantaré eternamente el amor del Señor”

2ªLectura:   Romanos 6,3-4.8-11       
  “Si hemos muerto con Cristo, viviremos con él”

Evangelio: Mateo 10,37-43
    “El que no toma su cruz no es digno de mi”

 


 



 


 

 

PALABRA DE VIDA

          Una definición acertada de discípulo de Cristo es aquella persona que ha identificado su vida con la del Señor. Ha de estar dispuesto a conflictos y sufrimientos, pero del mismo modo recibirá una generosa recompensa. San Pablo nos dirá que esta recompensa va a ser la de recibir la vida en plenitud que nos ha dado el Resucitado. En el evangelio aparecerán dos tipos de recompensas: una, para los mensajeros del evangelio quienes tienen el honor de ser representantes de Cristo; otra, para quienes los acogen por el simple hecho de ser discípulos.
         El evangelio, como veíamos la semana pasada, pertenece al llamado “discurso de misión”, en el que Mateo presenta los consejos y advertencias dados por Jesús a sus discípulos para orientar su tarea misionera. Las palabras del texto de hoy, son muy exigentes y comprometedoras. Continuación de las palabras de recomendación y de ánimo al nuevo Pueblo de Dios en previsión de las dificultades que ciertamente experimentará, desencadenadas por la oposición de los hombres religiosos de corte estrecho.
          El versículo 37 suena como una auténtica bomba. Sobre todo si se tiene en cuenta que las palabras van dirigidas a todos y cada uno de los componentes del nuevo Pueblo y no a un grupo especial o de aspirantes a la perfección. Nos hallamos ante un caso típico de lenguaje profético: rápido, intuitivo, desconcertante. Un lenguaje que tiene muy poco de juego literario y que busca concienciar al oyente de una necesidad imperiosa. Un lenguaje revulsivo. No es fin en sí mismo sino medio para algo.
          Descubrir este "para algo" es dar con el sentido de lo que se dice. El "para algo" de nuestro texto es la urgencia imperiosa de un nuevo Pueblo que revele y sustituya al viejo y decrépito pueblo religioso. La necesidad de un nuevo Pueblo religioso es un objetivo indeclinable; su existencia no se puede diferir en absoluto. El versículo 37 no establece una jerarquía o una prioridad de sentimientos o afectos (primero Jesús, después la familia). Jesús no reclama el afecto de sus seguidores. Jesús no es un líder frustrado y frustrante que quiera acaparar el mundo del sentimiento de sus seguidores. Jesús sencillamente resitúa el mundo del sentimiento en el marco de un objetivo que dé a ese mundo una perspectiva, un horizonte, una razón de ser última. Lo que pide es que esos afectos sirvan para un objetivo de bien común, y no para cerrarse en sí mismos. Este mismo objetivo de bien común del que Jesús es el primer seguidor, está a la base del versículo 38. La idea del versículo es la siguiente: seguir a Jesús es seguirle por un camino de sufrimientos públicos y violentos.
          "Tomar la propia cruz" no es una expresión metafórica. La Cruz no es el medio y el símbolo de la unión mística del cristiano con Cristo. La cruz es el medio para hacer morir a Jesús y a sus discípulos. Jesús no prescribe a sus discípulos hacerse una cruz para seguirlo hasta el Calvario; pero tampoco alude a cualquier clase de sufrimientos más o menos vagos. Anuncia a sus discípulos la misma violencia y el mismo desprecio público que soportará él mismo. Por consiguiente, no se trata principalmente de cargar consigo mismo (identificando la persona con la cruz), ni de cargar para ofrecerlo a Jesús o aceptar tal o cual sufrimiento personal, ni de reconocerse culpable ante Dios, ni siquiera de imitar a Jesús, sino de prever y aceptar la soledad humana y la oposición violenta y cuasi oficial.
          "Tomar la cruz" es lo que en el versículo 39 viene expresado como "perder la vida". Son expresiones equivalentes para significar "morir de muerte violenta". Pero Jesús dice a su discípulo que esta disponibilidad hasta dejarse matar es la verdadera manera de ser uno mismo, de ganarse, de vivir.
        En la línea del domingo anterior, el versículo 39 es una palabra de ánimo a quien puede comprensiblemente experimentar el desánimo por lo difícil de la situación. En esta misma línea de levantar el ánimo están redactados los versículos 40-42. En medio de la oposición a manos de los religiosos de corte estrecho, el discípulo de Jesús debe saberse uno con Jesús y con el Padre, aunque por su situación sea pequeño , o pobrecillo, como traduce el texto litúrgico.


       

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  •  “No es digno de mi” ¿Hasta qué punto mi opción por Jesucristo y sus valores es incondicional como pide el evangelio de hoy?
  • “El que os recibe a vosotros me recibe a mi” ¿Qué sentimientos suscita en ti saber que Jesús se hace presente en cada uno de sus discípulos?
  • “No se quedará sin recompensa! ¿Cómo cambiaría nuestro anuncio del Evangelio si fuéramos conscientes de que somos portadores de una recompensa celestial?

























     

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