Parroquia en Oración

Domingo XI del Tiempo Ordinario Ciclo B: “Como un grano de mostaza”
(Mc 4,26-34)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Ezequiel 17,22-24

  “Lo plantaré…echará ramas y dará frutos. Yo, el Señor,lo he dicho”                         

   Salmo : 91
  “El justo florecerá como una palmera”

2ªLectura:  2ª Corintios 5,6-10

  “Caminamos a la luz de la fe y no de lo que vemos”

Evangelio:  Marcos 4,16-34
 
“El grano germina y crece, sin que él sepa cómo”


   

 

 

PALABRA DE VIDA

     En el evangelio de Marcos estamos acostumbrados a ver un Jesús que actúa más que predica. Para hablar del Reino, como ocurre en el evangelio de hoy, no usa grandes definiciones ni conceptos abstractos, sino parábolas sencillas y elocuentes, pero que nos hacen reflexionar y provocar una respuesta en quienes las escuchaban.
    Con las parábolas del Reino, Marcos nos quiere enseñar la manera en que Dios actúa (“reina”) en medio de nuestra realidad para transformarla. Se trata de relatos breves, muchas veces comparaciones, muy claros y, a la vez, creíbles, tomados de la vida cotidiana de los oyentes. En cada una de las parábolas de hoy hay una metáfora, pues se comparan dos realidades entre las que hay alguna semejanza. En el texto evangélico de este domingo, Jesús hace dos comparaciones del Reino y expone dos ideas fundamentales: el grano que crece solo, y el grano de mostaza.
    En la primera de ella se subraya la fuerza de vida que hay en cada semilla, haciéndolo a través de una descripción del proceso que va desde la siembra hasta la siega. Así, resalta que, gracias a esa fuerza de vida interior, la semilla puede germinar por si sola, sin que el hombre pueda hacer nada por controlar el proceso, por eso dice “sin que él sepa cómo”. Recogerá una cosecha abundante, la cual superará los esfuerzos que  al  sembrador le ha costado conseguirla. Es la gratuidad del Reino. En la segunda de las parábolas, la del grano de mostaza, se resalta el resultado final del proceso de crecimiento, contrastando la pequeñez de la semilla frente a la frondosidad del arbusto nacido de ella. Es la grandiosidad del Reino, capaz de acoger a todos: “…que hasta las aves del cielo pueden anidar a su sombra” (v.32).
    El mensaje de cada una de estas parábolas es contundente. En la primera de ellas se subraya un aspecto singular: el crecimiento del Reino depende mucho más de la iniciativa de Dios que de los esfuerzos humano. No es una llamada al desentendimiento, sino de cumplir con dos funciones, sembrar y regar, pues sólo Dios hace madurar los frutos. En la segunda parábola se expone la “grandeza de la pequeñez”, es decir, el Reino no se hace presente de manera espectacular ni grandiosa, sino a través de una semilla pequeña de mostaza. Luego, cuando madure, se hará un arbusto grande. No obstante, en esa espera de la realización plena, Dios está actuando en este mundo mediante hechos sencillos e irrelevantes a los ojos de los hombres.
    Aunque las parábolas están destinadas a facilitar la comprensión del mensaje, intentando acomodarse a la capacidad de entender de quienes las escuchan, sólo pueden ser comprendidas de verdad por quienes deciden seguir a Jesús. Por esta razón a los discípulos se les da una instrucción particular sobre el sentido más profundo del misterio de Jesús y su mensaje. Quienes se cierran a la Buena Noticia del Reino, les resultan incomprensibles las parábolas. Es necesario optar, pues las parábolas son historias inacabadas, interrogantes eternos que esperan una respuesta, que le pongamos punto y final, con una opción de vida y compromiso personal.
     No podemos quedar indiferentes ante las parábolas porque en ellas se encierra el misterio del Reino, mostrándonos el modo de ser de Dios y su manera de actuar en nuestro mundo. Así, o bien las acogemos con la Buena Noticia que tienen, y aceptamos un compromiso, o bien las rechazamos.  




 

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •   El Reino crece sin que nosotros sepamos cómo, pues es obra de Dios, pero ello no significa estar en actitud pasiva ¿Cómo te invitan estas parábolas a enfocar tu compromiso personal?
  • ¿Qué semillas del Reino ves que debes sembrar en su realidad, en tu familia, parroquia, área pastoral, etc…?
  • En las parábolas de Jesús se mezcla lo familiar y conocido con lo desconcertante y sorprendente ¿Hasta qué punto te encaja o te desconcierta la imagen de Dios que descubres en ellas?



















     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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