Sagrada Familia Ciclo C:“¿No sabíais que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” (Lc 2,41-52)

 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Eclesiástico 3,2-6.12-14

  “El que honra a su padre alcanza el perdón de sus pecados, el que respeta a su madre amontona tesoros”    

   Salmo : 127
  “Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa”

2ªLectura:     Colosenses 3,12-21

  “Revestíos del amor que es el vínculo de la perfección”

Evangelio:   Lucas 2,41-52
     “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura  y en aprecio ante Dios y ante los hombres”




   

 

 

PALABRA DE VIDA

     Estamos celebrando la festividad de la Sagrada Familia, y la Palabra nos presenta un modelo de relaciones y de valores que prevalecerán en la familia. Dios, en su encarnación, también decidió optar por este esquema, aunque no se encerró en sus condicionamientos, y abrió sus lazos afectivos. Tenía clara cuál era su misión: cumplir la voluntad del Padre. El creará una familia universal, superando los límites de la sangre o la carne, y cimentándola en los de la fe. En la 2ª lectura (Colosenses) hay una propuesta de cómo han de ser las relaciones en la nueva familia de Jesús, en la Iglesia: aceptación, amor, paz, agradecimiento y oración.  
El evangelio nos presenta un nuevo relato sobre la infancia de Jesús. Ya ha dejado de ser un niño, se ha convertido en adolescente y acompaña a sus padres a Jerusalén para celebrar con ellos la fiesta de la pascua. El relato lo aprovechará Lucas para adelantarnos algunos rasgos distintivos de su vida adulta y su propio ministerio público. Es decir, este pasaje intenta tender un puente entre la niñez y la vida adulta de Jesús.    
     Es absolutamente razonable suponer que esas alusiones a la sabiduría de Jesús constituyen la clave de la inteligencia del relato. Para un judío, la sabiduría consiste, sobre todo, en un espíritu desligado y pronto en las discusiones. Este don aparece frecuentemente como una gracia de Dios, está vinculado a una misión; permite comprender las Escrituras y cumplirlas.
    Doce años es la edad en que el niño comienza a tomar distancias respecto al medio familiar. Por poco "adelantado que esté para su edad", como suele decirse, puede tener ya salidas sorprendentes que admiran a su auditorio e inquietan a la madre, preocupada muchas veces por desentrañar la psicología de su hijo y las opciones que comienza a tomar. Eso es exactamente, al parecer, lo que sucedió en Jerusalén con motivo de la primera peregrinación de Jesús con sus Padres. Este viaje puso al descubierto la inteligencia precoz de Jesús en sus respuestas a los interrogatorios de los doctores (v. 46-47), y pondrá de manifiesto, quizá por primera vez, la emancipación de Jesús de su esfera familiar a la vez mediante una fuga (v. 43) y mediante una contestación que decía mucho sobre su conciencia de una vocación particular (v. 49).
    Sus padres están evidentemente demasiado angustiados (versículo 48) como para comprender a su Hijo (v. 50). Sin embargo, María conserva todos estos sucesos en su corazón (v.51) con el presentimiento materno de un futuro misterioso.Al redactar este relato, unos cincuenta años después de este acontecimiento, Lucas sabe qué misión presagiaba este episodio, y su forma de escribir permite que el lector lo comprenda también: estos acontecimientos hay que leerlos a la luz de la muerte y de la resurrección del Señor. Por eso señala Lucas que sus padres "no comprendieron" lo que sucedía (v.50). Ahora bien, esta expresión designa siempre la actitud de los discípulos que no comprenden la significación de las palabras del Señor cuando anuncia su próxima subida a Jerusalén (Lc 9, 43-45; 18, 34; 24, 25-26) para sufrir allí la pasión y la muerte; eso es lo que nos impulsa a preguntarnos si el relato de la primera subida de Jesús a Jerusalén no hay que comprenderla a la manera de su subida pascual decisiva.
    Lucas señala igualmente que María "conservaba todas esas cosas en su corazón" (v.51). Esta expresión refleja en general, sobre todo en San Lucas, la actitud de quien presiente la realidad de un oráculo profético (Lc 1, 66; 2, 19, 51). Ahora bien, el reproche que Jesús hace a sus padres: "¿No sabíais que tengo que estar...?" (v.49), es la expresión que formula habitualmente para remitir a su auditorio a las Escrituras a las que da cumplimiento, y más especialmente a los oráculos que dicen referencia a su muerte y a su resurrección (Lc 9, 22; 13, 33; 17, 25; 22, 37; 24, 7, y , sobre todo, 24, 27; 24, 44). Esto equivale a decir: "¿Es que no habéis leído eso en la Escrituras y no es, acaso, insoslayable el cumplimiento de esas Escrituras?" Así es como muchos detalles accesorios del relato adquieren un relieve extraordinario y convencen al lector de que la primera subida de Cristo a Jerusalén es el presagio de su subida pascual. En uno y otro caso se le busca a Jesús sin encontrarle (Lc 2, 44-45 y 24, 3, 23-24); y también en ambos casos se le encuentra al cabo de tres días (Lc 2, 46; cf. Lc 24, 7, 21, 46); en ambos casos es la voluntad del Padre la que anima y orienta la conducta de Jesús (Lc 2, 49; cf. Lc 22, 42); en ambos caso, finalmente, la escena se desarrolla en el curso de una fiesta de Pascua (Lc 2, 41; cf. Lc 22, 1).
    “Jesús iba creciendo en sabiduría”: la sabiduría de Cristo ha consistido, para Lucas, en comprender los designios del Padre sobre El y en anteponer su cumplimiento a toda otra consideración. Sus padres no tienen aún esa sabiduría; pero, al menos, respetan ya en su Hijo una vocación que trasciende el medio familiar.
     La familia de Nazaret fue un espacio de crecimiento y maduración, para Jesús, para María y José, que sin comprender muy bien, estaban en actitud de búsqueda e iban avanzando en su camino de fe al meditar una acontecimientos de difícil interpretación. Todo esto es un reto para nuestras familias.


 
 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • “¿No sabíais que yo debía ocuparme de los asuntos de mi Padre?” ¿Qué nos enseña el pasaje sobre el misterio que encierra la persona de Jesús?
  • José y María “no comprendieron lo que les decía” ¿Qué dificultades tenemos nosotros para vivir la fe que hemos recibido en nuestras familias?
  • ¿En qué nos ayuda el pasaje evangélico de hoy a mejorar nuestras relaciones y conflictos familiares?






















     

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