Parroquia en Oración

Domingo XXV del Tiempo Ordinario Ciclo A:“Id también vosostros a mi viña” (Mt 20,1-16)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:Isaías 55, 6-9   

“Mis planes no son como vuestros planes”                                 

  Salmo 144
   “El Señor es bondadoso con todos”

2ªLectura:   Filipenses 1, 20-24. 27

   "Para mí, la vida es Cristo”
Evangelio:  Mateo 20,1-16
   “Así los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos”

 

PALABRA DE VIDA

     Las lecturas de este domingo, ponen ante nuestros ojos el rostro de un Dios que, como siempre, nos desconcierta. El evangelio de hoy continúa con el anuncio del Reino: la novedad en las relaciones humanas se comprende desde la novedad en la relación de cada creyente con Dios.
    La parábola que hemos leído contiene una nueva enseñanza sobre el Reino de los Cielos que sólo encontramos en el evangelio de Mateo. En esta ocasión, Jesús cuenta la historia de un propietario que sale al despuntar la mañana en busca de jornaleros para que trabajen en su viña. En la primera parte del relato vemos como esa búsqueda de trabajadores se repite en varias ocasiones a lo largo del día. A continuación, en la segunda parte, se narra el pago a los jornaleros y la reacción de algunos de ellos.
    La escena que se describe era habitual: cada mañana, muchos hombres esperaban ser contratados para trabajar esa jornada. Jesús introduce dos elementos que captan inmediatamente la atención del auditorio. En primer lugar, el propietario sale cinco veces al día, desde el amanecer hasta que va anocheciendo, contratando incluso al final de la jornada, aún a sabiendas que su trabajo iba a rendir muy poco. En segundo lugar, con los contratados al amanecer sí que pacta el jornal de un denario, pero con los demás no se acuerda cantidad alguna: a unos se les dice que se les pagará lo justo y a los últimos se les envía a la viña sin hablar de esta cuestión. La expectación que crean estos últimos hace que los oyentes presten especial atención a lo últimos jornaleros y a la paga que iban a recibir.
    En la segunda parte de la historia distinguimos dos momentos sucesivos: el pago de los salarios y el diálogo entre el propietario y los trabajadores de la primera hora. La idea de que los últimos serán los primeros está en el centro del pasaje y lo enmarca al principio y al final. Siguiendo las órdenes del dueño, los primeros en cobrar son los que se incorporaron más tarde al trabajo. Además, todos los jornaleros recibieron la misma paga: un denario.
    Viendo que los últimos recibían un denario, y aunque esa era la cantidad que habían acordado con el propietario, los primeros en ser contratados pensaron en buena lógica que iban a cobrar más: habían trabajado todo el día bajo el sol. En la queja de estos trabajadores se manifiesta su sentido de la justicia: a más trabajo, más salario.La rotundidad de la respuesta del propietario deja las cosas claras. Primero dos preguntas retóricas (“¿no quedamos en un denario?”, “¿no puedo hacer con lo mío lo que quiera?”) señalan el derecho que asiste al propietario para actuar de ese modo. En segundo lugar, se expresa la razón última de su comportamiento (“yo soy bueno”), que va más allá de la mera justicia y lógica humanas. Y por último se apunta a que en la reclamación de los trabajadores puede haber algo de envidia encubierta.
    Los cristianos a quienes Mateo dirige su evangelio entendieron  que tras la parábola había una importante enseñanza para sus vidas. Aquellos que provenían del judaísmo y que formaban el núcleo original de la comunidad de Mateo no debían sentirse superiores a los cristianos llegados del paganismo, que se incorporaron más tarde. Igualmente, entre los miembros de la comunidad no podían considerarse más importante los que desempeñaban una tarea de responsabilidad o los que eran esencialmente activos en la evangelización que aquello otros “pequeños” que prestaban un servicio más discreto. Ahora nos corresponde a nosotros actualizar la parábola y leerla en el contexto de nuestra vida y de nuestra Iglesia.


        

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • “¿No puedo hacer lo que quiera con lo mío?” Aunque la tentación es constante, no podemos relacionarnos con Dios en términos mercantilistas, intentando comprar la salvación. ¿Qué está prevaleciendo en mi relación con Dios? ¿Cómo puedo crecer en ese sentido?
  • “Así los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”. ¿Quiénes son los últimos en nuestra sociedad, en nuestra familia, en nuestra Iglesia…? ¿Qué estoy haciendo para que sean los primeros en mi vida?
  • “Amigo, no te hago ninguna injusticia”. En el pasaje sobresalen el valor de la justicia (se paga el salario acordado) y el de la generosidad (se da más de lo esperado). ¿Cómo están ambos valores en mi relación con los demás?

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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