Parroquia en Oración

Domingo II de Cuaresma Ciclo B: Se transfiguró ante ellos (Mc 9,2-10)  

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Génesis 22,1-2,9.15-18

   “Por no haberte reservado a tu hijo te bendeciré”             

   Salmo :  115
   “Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida”

2ªLectura:     Romanos 8,31-34

  “Si Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?”

Evangelio:  Marcos 1,12-15
   
 
    “Este es mi Hijo amado; escuchadlo”

 

 

PALABRA DE VIDA

     Muerte y vida, dos misterios, inseparables e incomprensibles el uno sin el otro, presentados en la Palabra de Dios de hoy. Si nos olvidamos de alguno de ellos, dejamos sin objetivo la Cuaresma, o le quitamos  el sentido a la Pascua. A la Resurrección se llega a través de la Cruz, no existe otro camino, pero pensar sólo en esta, sin ponerla como el medio para llegar, es un sinsentido.
    El texto de hoy, el de la transfiguración, sólo se entiende sabiendo que le precede el anuncio de la pasión y resurrección (Mc 8,27-9,2). La transfiguración es una teofanía, o manifestación divina. En la Biblia, este tipo de relatos tienen elementos comunes: suelen darse en un monte o lugar sagrado, la propia manifestación divina está rodeada de fenómenos extraordinarios ( voz del cielo, apariciones, etc..), que provocan cierto miedo en quienes las presencian. Los oyentes de este evangelio, acostumbrados al género literario de las teofanías, referido sólo a Dios, van a entender que Jesús era verdaderamente Dios.
     Hay unos elementos complementarios que expresan la manifestación de la gloria de Jesús. Así, el color de sus vestidos, de un blanco deslumbrador, es el color de la resurrección, a la que se aludirá al final del pasaje (vv.9-10). Las apariciones de Moisés y Elías, a quienes el A.T. relacionaba con la llegada del Ungido, revelan que Jesús es el Mesías esperado por Israel. La voz del cielo afirma, como en el relato del bautismo, que Jesús es el Hijo de Dios. Esta presentación de Jesús tiene como destinatarios a los discípulos.
     Jesús llama a Pedro, Santiago y Juan para hacerles entender su camino hacia Jerusalén, donde iba a morir, así como su final, la resurrección. Nada de esto entienden. Por eso una vez “ven” la victoria de Jesús, quieren detener el tiempo y la historia. Quieren llegar a la Pascua, pero sin pasar por la cruz. Su seguimiento lo intentan reducir a un camino que no implique pasión. Es la voz del cielo, de Dios, la que les hará despertar, invitándolos a escuchar al Hijo, es decir, a mantenerse detrás de él en un camino de gloria crucificada. De este modo, sólo cuando acojan el misterio de la muerte y resurrección de Jesús se convertirán en auténticos discípulos, y entonces y sólo entonces, podrán hablar de la transfiguración.
     En nuestro camino hacia la Pascua, Cuaresma, Jesús se transfigura también ante nosotros. Esta Transfiguración es una llamada al descubrimiento del sentido que tiene ahora la Cruz o la pasión diaria, la de nuestra historia concreta, para llegar al final, a la Resurrección. También recibimos a diario la voz de lo alto, “escuchadle”. Los discípulos vamos, subimos, vemos, escuchamos, experimentamos y luego bajamos a la realidad concreta, donde deberemos anunciar y proclamar el mensaje: no hay resurrección sin cruz.
    La transfiguración es el anticipo de que la vida de Jesús no es recuerdo de una historia pasada, sino de una presente. El es el viviente que trasciende el espacio y el tiempo, se nos da, se nos muestra y transfigura, invitándonos a bajar y, esta vez sí, contar nuestra propia experiencia. Aprovechemos este tiempo de gracia y, en lo cotidiano, descubramos la luz de la transfiguración, para luego darla a manos llenas.
 

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •   ¿Qué quiere decir “Este es mi Hijo amado, escuchadlo”? ¿En qué puede cambiar mi vida si me atrevo a escuchar? ¿A qué me compromete?
  • ¿A dónde he de ir, o “subir” para sentirme transfigurado por la presencia de Dios?
  • ¿Cómo ha de ser mi camino de seguimiento una vez bajado del Tabor?













     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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